lunes, 29 de septiembre de 2014

Un tecito y una lectura / anécdota



Desde "El caso Bornemann" por Leila Guerriero (revista La Nación, 24 de septiembre de 2000) vía Imaginaria:


"—¡Bornemann, Elsa!
—Presente, señorita.
—Muy bien, ¿nos puede decir el nombre de su mamá?
—Sí.
—A ver, díganos.
—Blancanieves.
La carcajada de todo el grado no le hizo mella, ni entonces ni después. Cada una de las veces en que la maestra preguntó, ella respondió lo mismo. Que su mamá se llamaba Blancanieves Fernández, y que era cierto.
'Cada vez que yo decía Blancanieves, todos empezaban: Ja ja, la mía Caperucita, la mía Cenicienta. Se creían que era un invento.'
Pero no. Blancanieves Fernández es morena, descendiente de portugueses y españoles, casada —a disgusto de ambas familias— con el alemán, de Hannover, Wilhelm Karl Henri Bornemann, relojero y campanero venido y quedado para colocar reloj y campana del Concejo Deliberante.
'Papá vino con otros alemanes en la época de Yrigoyen, pero en 1930 los agarró la revolución de Uriburu y no les quisieron pagar, entonces los compañeros volvieron a Alemania y lo dejaron a mi papá para que cobrara.'
Colocando otro reloj en Harrod's, Henri se cruzó con Blancanieves que salía de la tienda bambolenado su morenez del bracete de una amiga. Henri no pudo resistir el resbaloso encanto latino. El resultado fueron tres hijas mujeres, incluyéndola a Elsa, la menor de todas."

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