lunes, 23 de enero de 2012

Sobre literatura infantil e introducción al libro-álbum

Suele concebirse a los libros-álbum como medios para introducir al niño nada menos que en la organización del mundo y en la representación de este mundo con palabras e imágenes. La actividad lúdica de los niños, como la fantasía, es una de las fuentes esenciales que les permite reafirmar su identidad tanto de manera colectiva como individual. La otra fuente esencial es la literatura, cuyos cuentos populares, relatos de aventuras, rondas y poesías, le ayudan a recrear y potenciar su fantasía.

La palabra fantasía viene del griego phantasĭa, que significa: facultad mental para imaginarse cosas inexistentes y proceso mediante el cual se reproducen con imágenes los objetos del entorno. La fantasía, que debe ser defendida a toda costa, constituye el grado superior de la imaginación capaz de dar forma sensible a las ideas y de alterar la realidad, de hacer que los animales hablen, las alfombras vuelven y las cosas aparezcan y desaparezcan como por arte de magia.
La fantasía es una condición fundamental del desarrollo normal de la personalidad del niño, le es orgánicamente inherente y necesaria para que se expresen libremente sus posibilidades creadoras. La fantasía no daña a nadie; por el contrario, estimula al hombre común y al hombre de ciencia. El físico alemán-americano Albert Einstein, entrevistado por George Silvestre Viereck en 1929, dijo: "Soy lo suficientemente artista como para dibujar libremente sobre mi imaginación. La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. La imaginación circunda el mundo (...) Cuando me examino a mí mismo y mis formas de pensar llego a la conclusión de que el regalo de la fantasía ha significado más para mí que mi talento para absorber el conocimiento positivo".

Forma parte de nuestro cerebro, desde el instante en que la usamos como mecanismo de supervivencia, para descubrir nuestra situación existencial, contemplar el mundo desde otras perspectivas, estimular nuestras posibilidades creativas y satisfacer los deseos no cumplidos. En concreto, como señaló J.J.R.Tolkien: "La fantasía es, como muchas otras cosas, un derecho legítimo de todo ser humano", pues a través de ella se halla una completa libertad y satisfacción. Hannan Díaz dice: "Creo que la imaginación, la fantasía y la creatividad son aspectos fundamentales de la formación del ser humano."
Se debe partir del principio de que la imaginación está estrechamente vinculada al pensamiento y que el pensamiento mágico del niño hace de él un poeta por excelencia. Por lo tanto, toda obra que se le destine debe tener un carácter imaginario, un lenguaje sencillo y agradable, sin que por esto tenga que simplificarse o trivializarse.

La literatura infantil, aparte de ser una auténtica y alta creación poética, representa una parte importante de la expresión cultural del lenguaje y el pensamiento, ayuda poderosamente a la formación ética y estética del niño, al ampliarle su incipiente sensibilidad. A pesar de ello, muchos suponen que la literatura infantil puede entenderse como un conjunto de versiones adaptadas, usualmente simplificadas, de las manifestaciones literarias dirigidas para adultos. 
¿Y los libros-álbum? Ya el hecho de que existan, vuelve problemática esa teoría de la adaptación porque no hay algo similar, equivalente, en el mundo literario adulto. Por lo que el libro-álbum es la única forma de literatura  creada específicamente para un público infantil. Así, la única clase de narrativa nacida para los niños especialmente, puede representar las peculiaridades de la literatura infantil en su forma más esencial y característica, revelando cimientos e implicaciones de una manera particularmente explícita. 

Hay muchos tipos de libros para niños, pero lo que distingue a los libros-álbum es la presencia de ilustraciones protagonistas, algo que el común de la gente explica por el simple hecho de que los niños las necesitan. Pero en el caso de los álbumes ilustrados, quizás esta presencia responda a la simpleza de las palabras cuyo sentido completan. Por ejemplo: la palabra "árbol", por sí sola denota un objeto, pero ¿por qué se dice o representa esa palabra?, y en caso de que sea una palabra desconocida, ¿qué es, qué significa, cómo es? Una vez que la ilustración está presente, las respuestas son más claras, pero no por ello limitan lo lúdico o la fantasía. Por el contrario, las ilustraciones de este tipo de literatura infantil están colmadas de detalles que hacen al objeto cuestión fundamental de la historia.

 Ahora bien, desarrollemos la siguiente paradoja: las palabras simples, resultan complicadas. Así, las palabras simples escritas, son lo que se conocen como signos arbitrarios. Siguiendo con el ejemplo de la palabra “árbol”, por sí sola no se asemeja en nada a lo que representa. Existe y ofrece significados dentro de una compleja red formada por otros palabras: naturaleza, semilla, flor, tierra, crecimiento, rama, sombra, cielo, gente, y así sucesivamente.


La ausencia de palabras complicadas hace de las simples que figuran un escenario que atrae, por que las deja incompletas, misteriosas… y es en ese punto que entran las ilustraciones, que son el signo reconocido como icónico. En un libro-álbum la imagen es portadora de significación en sí misma en diálogo con la palabra.


Muchas veces, la ilustración del árbol está en lugar de todas las palabras más complejas que podrían comunicar lo que árbol significa, inspira o representa. Los adultos tienden a suponer que un niño no podría darle sentido a todas esas palabras complejas, pero sí a través de una ilustración. Son los mismos adultos que consideran a la literatura infantil como una literatura menor: como los más chicos no pueden entender como ellos, necesitan libros que digan menos.
Sin embargo, el libro-álbum no busca un lector pasivo, y las imágenes no están allí sólo para aclarar lo que dicen las palabras., para hacerlas más entendibles. Hanán Díaz explica “está demandando a un lector inteligente, agudo, despierto y participativo. Mientras los textos piden un discurso lineal, hacia adelante para poder encontrar sentido como en una narrativa clásica, las imágenes, por el contrario, piden detenerse para ver y observar toda una cantidad de detalles que tienen”.  De ahí la dependencia entre texto e ilustración, uno y otro no pueden ser entendidos por separado, se necesitan y están en constante interacción. Y también la dependencia casi romántica entre lo que el género ofrece y el receptor de estas lecturas busca, encontrando en las historias amplias posibilidades para tocar diferentes temas y personajes, con fantasía y realismo, pero no limitados a ello sino también a ser reflejo de los tiempos modernos o a situaciones que han hecho historia, incluso de las más difíciles como la guerra.

Frente a las predicciones apocalípticas del fin del libro a partir de la presencia hegemónica de la imagen, que supone el enfrentamiento de ambos lenguajes, algo así como libro vs. televisión, libro vs. Internet, nos encontramos con un tipo de libro que ha sabido reconocer la importancia de la imagen en nuestra cultura, haciendo de la conexión entre ambos códigos un lugar de experimentación e innovación de los libros para niños.
Si bien es un género bastante moderno (ya habrá tiempo para introducirnos en su historia), está reinventándose constantemente. Teresa Durán lo define y entiende como "heterodoxo, no sólo por lo que dice, sino sobre todo por cómo lo dice, y también por quién lo dice y para quién lo dice. Puesto que el álbum rompe inercias, tanto en la práctica editora como en la práctica lectora, ya que no siempre se puede precisar, cuando está entre tus manos, qué fue primero, si el huevo o la gallina, si el texto o la imagen, si la idea o el libro resultante, si se destina a un lector infantil o adulto."

Para finalizar desde la educación sentimental obtenida en Los Libros del Vendaval, nos corremos un poco de tanta teoría y mirándonos el ombligo, o bien, el corazón, resaltamos aquello que cuando decidimos sumergirnos en el mundo del libro-álbum sentimos profundamente: "suspenden, maravillan y deslumbran... te llevan lejos".



Bibliografía:

- Cruce de miradas: Nuevas aproximaciones al libro-album de Teresa Colomer, Bettina Kummerling-Meibauer y María Cecilia Silva-Díaz
- Revista Imaginaria 
- Entrevista de LaPrensa.com.bo a Hannán Diaz
- El Poder de la fantasía y la literatura infantil, de Victor Montoya

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