miércoles, 24 de agosto de 2011

Paraíso, de Bruno Gibert

La muerte, la despedida, la relación abuelo y nieto… dibujos simples, concretos, como símbolos vitales de los sentimientos.

Un libro que aun hablando del adios, tiene profundo color como puente para acercar aquel lugar que imaginamos como “Paraíso”, a lo cotidiano; para encontrar no solo respuestas, sino un profundo camino que nos lleve a revalorizar -a fuerza de recuerdos- los puentes al futuro. 

Lleno de preguntas, con respuestas airosas y suspendidas en la reflexión -en el momento con uno y con las fotografías del alma- este libro, gracias a la frescura y al aura que derrama su autor, Gilbert, resulta ser bálsamo para iluminar y transformar los días grises, en reencuentros con las altas emociones que nos dan los amores inolvidables, los maestros, los que nos dejan no solo huellas sino que una brújula directa para que el buen soñar, termine por ser un buen realizar.

Es un bonito libro para tener, no tiene horarios ni contextos de lectura, puede ser para chicos gustosos de compartir sus momentos con los mayores, y viceversa, porque lejos de cualquier sentido religioso, lo que hace Paraíso es llevarnos a todos a mojarnos un poquito los pies, refrescarnos, y al volver a mirar nuestros planos terrenales, dejarnos con el corazón que se nos va del cuerpo con tantísimas ganas de salir a darle vida a las enseñanzas que nos dan los que ya no están, como homenaje, como pura honra a la vida misma. 

Lenguaje simple, tierno, sincero y directo, igual que las ilustraciones en las que realmente se puede hacer una lectura cruda de lo que nos pasa por dentro cuando los abuelos ya no están, pero sabemos, que los tendremos por siempre con nosotros.

Gibert, Bruno. Paraíso. Madrid: Los cuatro azules, 2009. 48 p.
Disponible en la librería Los Libros del Vendaval
 

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