sábado, 20 de agosto de 2011

Noche de tormenta, de Michele Lemieux

Existencialmente precioso, Noche de tormenta nos habla desde la reflexión de una nena, en su cama junto a su perro, sin poder dormirse y comenzando una búsqueda de respuestas a todas esas cuestiones –y cuestionamientos- que de antaño dejan sin certezas a la humanidad. 

El texto y sus dibujos son simples por excelencia, con una sencillez y una humildad que le dan grandeza a cada hoja con su correspondiente pensamiento, o bien, con la exposición de la ilustración a secas. Michele Lemieux logra una oda al detalle, y conocerlo hace que cueste desprenderse, porque sabe dar en la tecla para activar en uno ese mundo de sensaciones poco frecuentadas, para lavarnos la cara y, si queremos, tocarnos el alma…

Lo brillante de la obra, es que cada uno de los interrogantes queda abierto, pues los deja ahí latiendo en las narices del lector como ticket inmediato al viaje que implica comenzar a reflexionar sobre ciertas cosas. Desde su docencia, la autora, incentiva lo autodidacta de los sentidos y permite explorar el silencio como una buena receta para decirnos lo que aun no pudimos oír. Y, tomando la última oración que la pequeña durmiéndose nos regala, “¡Eso sería estupendo!”

Lemieux, Michèle. Noche de tormenta. Salamanca: Lóguez, 2000. 236 p.
Disponible en la librería Los Libros del Vendaval

 

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